Mérida “no deja de soñar” con el isleño Manuel Carrasco

lolitoPerfecta simbiosis la vivida en la noche de este viernes entre el cantante onubense y el público que abarrotaba el monumento por excelencia de la capital extremeña. Totalmente entregado, cercano, enérgico, cariñoso, ‘flamenco’ y muy profesional, se mostró el artista natural de Isla Cristina, demostrando con creces por qué está dónde está. El ‘respetable’ se rindió a sus pies.

Lo que soñaba cuando era tan sólo un chiquillo en su habitación de la casa de sus padres, con la única compañía de una guitarra: ser músico. Se ha cumplido y con creces. Ese sueño alcanzado, junto a la misma ilusión, es lo que queda de aquel Manuel Carrasco que con tan solo 21 años se subió por primera vez a un escenario, mediáticamente hablando. Fue el 7 de octubre de 2002, ante la atenta mirada de millones de espectadores durante la gala 0 de la segunda edición del inolvidable Operación Triunfo. Y lo hizo interpretando Remolino de Pancho Céspedes.

Mucho ha llovido desde entonces y este joven onubense con trabajo, tesón, pasión, constancia, profesionalidad y mucho arte, se ha ganado a un público fiel que le lleva siguiendo allá por donde va, comprando todos los trabajos que edita –ya superan la docena- y haciéndose eco de sus innumerables triunfos desde hace catorce años.

Uno de esos triunfos, ya lo podrá contar a sus más allegados, lo consiguió en la noche de este viernes, 16 de septiembre, en el Teatro Romano de Mérida, donde ofreció el penúltimo concierto programado en el Stone & Music Festival, dentro de su gira ‘Tour Bailar el viento’, para el que había colgado el cartel de ‘no hay entradas’ el 16 de junio. Y es que Bailar el viento es el álbum más vendido en España durante este 2016, con el que el artista ha obtenido un triple disco de Platino.

Así pues, con miles de personas totalmente entregadas que aguardaban impacientes su salida al escenario, Manuel Carrasco y los seis músicos que le acompañan, iniciaron el concierto a las 22:15 horas con dos canciones muy potentes, Tambores de guerra (de su último disco Bailar el viento, 2015) y Aprieta (de su trabajo Confieso que he sentido, 2013).

“Que alegría estar por fin por aquí en esta gira, que está siendo la gira más bonita de toda mi vida y en la que no podía faltar Mérida, teníamos que estar en este sitio”, admitió el andaluz, añadiendo “qué ganas tenía de poder venir a Extremadura a bailar este viento”, en alusión al título de su último álbum y con el que está en plena gira.

“VAMOS A HACER HISTORIA DE ALGUNA MANERA”

“¿Qué puedo deciros en este lugar tan emblemático, tan especial, tan histórico…?, donde hoy todos mis músicos y todo mi equipo vamos a hacer historia de alguna manera también. Vamos a tener la oportunidad de cantaros a todos ustedes en este lugar tan bonito. Esto acaba de empezar Mérida, acaba de empezar la función y va por ustedes, muchísimas gracias”, exclamó.

Tras estas palabras, el onubense siguió con Ahora (de su trabajo Tercera Parada, 2006); Sabrás (de Manuel Carrasco, 2004); y Pequeña sonrisa sonora (de Bailar el Viento), que salió, según confesó ante el público, dándole música -delante del piano- a distintas frases sueltas que va escribiendo en cuadernos que les regalan sus propios fans, “y que con el tiempo luego veo si me valen o emocionan”.

A continuación, Carrasco interpretó “la canción más bonita que he escrito en mi vida”, tal y como aseguró, refiriéndose a Mujer de las mil batallas (de su disco Habla, 2012), que está dedicada a todas las mujeres que están enfermas de cáncer.

Seguidamente llegaron otros títulos como Yo quiero sentir o Uno por uno (de Bailar el viento); así como Menos mal (de su trabajo Inercia, 2008). En este punto, hizo un guiño a su tierra, Isla Cristina, recordando sus años de infancia, cuando soñaba con ser músico, e interpretando “una coplilla” que escribió para una agrupación carnavalera, Yo te vi pasar.

NO DEJES DE SOÑAR

Tras la misma Carrasco cantó, entre otras, No tengo prisa (también de Bailar el viento); No dejes de soñar (del disco que lleva ese mismo nombre, 2013), con la que el Teatro Romano vivió uno de los momentos más bonitos y emotivos, ya que el artista pidió a todo su público que encendieran las luces de sus móviles, quedando una estampa preciosa.

Sígueme y Que nadie calle tu verdad, ambas del CD Inercia, fueron las siguientes canciones que interpretó. Precisamente ésta última la interpretó tocando la guitarra y al término de la misma lanzó un canto contra la violencia machista que sufren las mujeres. “Ninguna mujer tiene dueño, es libre, nadie la puede maltratar”, denunció.

Ya al piano, en un íntimo, entre él y el público, Carrasco interpretó ¿Qué nos está pasando corazón? (también de Inercia); Libre, Ya no y Amor planetario (de Bailar el viento); y Ámame otra vez (de Tercera parada, 2006), entre otras.

HOMENAJE A MÉRIDA

En las dos horas y cuarto que duró el concierto también hubo hueco para el Manuel Carrasco más flamenco, y lo hizo sorprendiendo al ‘respetable’ con unas letras en homenaje a Mérida, unas palabras llenas de poesía cantada, en las que también hizo alusión a otras partes de Extremadura como el Valle del Jerte. Un gesto que le engrandeció aún más ante el público emeritense.

Como broche final, el onubense sorprendió a todos los presentes, bajándose de la escena del Teatro Romano, y subiéndose por las gradas entre el público, lo que hizo enloquecer a muchos de los que estaban a su lado –especialmente a las féminas- que no podían creer tenerlo tan cerca. Acabó su actuación interpretando Siendo uno mismo (de Bailando el viento) y lanzando un mensaje: “ahora nos iremos a otros lugares, a otros sitios, me iré enseñando mi música, me iré sintiendo,… ahora, eso sí, vaya donde vaya, seguiré siendo uno mismo en cualquier parte”, sentenció llevándose la enésima ovación del público. http://www.regiondigital.com

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