La Nao Victoria Construida en Isla Cristina Recala en Marbella

nao victoria

La Nao Victoria, réplica del barco que completó hace casi 500 años (1519-1522) la primera vuelta al mundo y demostró la redondez de la tierra, recaló ayer en Marbella procedente de Mallorca para abrir sus cubiertas al público y revelar su extraordinaria historia. Esta embarcación de apenas 25 metros de largo, algo más de seis metros de ancho y aspecto frágil, construida como la original en madera de roble y pino, permanecerá atracada hasta mañana domingo en la marina de La Bajadilla de Marbella dispuesta a mostrar sus secretos a todo aquel que se suba a bordo. La entrada general, al precio de 3 euros, y la infantil a 2 euros para niños de hasta 10 años, pueden adquirirse a la subida de la embarcación.

Desde que saliera de los astilleros de la localidad onubense de Isla Cristina en 1991, la Nao Victoria, que gestiona la fundación del mismo nombre, ha hecho escala en puertos de todo el mundo donde ha sido visitada por miles de personas. Y como la embarcación original navegó alrededor del planeta, una travesía que tardó en completar dos años (2004-2006) y que la llevó a 17 países. Eso sí, estos marineros del siglo XXI seguro que se sintieron más cómodos durante su periplo, no sólo porque se embarcaron con una ruta perfectamente trazada y conocida, sino porque la primitiva tripulación, en el mismo espacio, duplicaba el número de personas a bordo, 40.

Con esta visita Marbella se suma por primera vez a la relación de ciudades donde los visitantes podrán conocer detalles sobre cómo fue la vida de estos valientes marineros del siglo XVI: dónde dormían o cómo cocinaban. Ambas tareas se realizaban en cubierta; incluso la preparación de los alimentos, que se hacía de noche para poder controlar las ascuas que salían volando del fuego.

La mayor hazaña marítima de todos los tiempos arrancó el l 10 de agosto de 1519, cuando cinco naves (Santiago, San Antonio, Trinidad, Concepción y Victoria) con 245 tripulantes, parten del puerto de Sevilla, capitaneadas por Hernando de Magallanes. La empresa, promovida por la corona española, tenía como objetivo abrir una ruta por el oeste hasta las islas Molucas, donde abundaban las especies, ya entonces uno de los comercios más lucrativos del momento. Para ello y poniendo sus proas siempre a poniente debían descubrir un paso que enlazara los dos grandes océanos del mundo. El encargo tuvo éxito y las bodegas se llenaron de los preciados condimentos. Durante su larga travesía, la expedición cruzó el Pacífico en toda su extensión y alcanzó Filipinas, inaugurando a partir de entonces una corriente comercial transoceánica que uniría de manera ininterrumpida, los continentes europeo, americano y asiático durante más de tres siglos.

Una larga travesía

El 8 de septiembre de 1522, tres años después del inicio de la expedición, regresaría a Sevilla una de las cinco naos que emprendieron el viaje: la Nao Victoria, capitaneada ya por Juan Sebastián Elcano, junto a tan sólo 17 de los 245 hombres que emprendieron la travesía. Fueron muchas las vicisitudes a las que hizo frente la tripulación, entre los que se encontraban soldados, puesto que no sabían que peligros les aguardaban. El cargamento que la Nao Victoria trajo en su bodega de vuelta a España fue tan valioso que sirvió para sufragar la expedición completa, desde el coste de los cinco barcos, a los sueldos o ayudas para las viudas.

La nave, tripulada en la actualidad por una docena de personas y capitaneada por Manuel Murube, da a conocer el valor de esta hazaña marítima de factura española allá donde atraca. «Si el viaje que el hombre hizo a la luna nos pareció espectacular, diría que la expedición que completó esta tripulación lo fue mucho más. Una de las grandes diferencias es que en un viaje espacial existe una comunicación con la Tierra que nunca se rompe, pero estas gentes del siglo XVI se montaron en un barco y pedieron de vista todo horizonte conocido», relata el capitán Murube, que pilotó la réplica durante la vuelta al mundo.

Para su construcción fueron necesarias una década de investigación y el apoyo documental de los legajos custodiados en el Archivo de Indias. Documentos que sobre todo hacen referencia a maniobras, espacios de carga y capacidades. El navío actual cuenta con algunas comodidades impensables en el siglo XVI como los motores que se utilizan para maniobras en los puertos y días de calma. Durante el resto de jornadas la nueva Nao Victoria sólo despliega sus velas al igual que lo hacía su gemela.

Nieves Castro

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