La atención sanitaria en la Costa de Huelva alcanza las 150.000 asistencias

centro-de-salud La temporada estival invita a disfrutar al máximo de los placeres de la vida. Sin embargo, cuando se sobrepasan ciertos límites, los cuerpos se resienten y sufren el escarnio en forma de dolores, fracturas y malestar general. No en vano, los excesos del verano están detrás de la mayor parte de las visitas a las Urgencias médicas en los municipios costeros. Así lo reconoce la Delegación Territorial de Igualdad, Salud y Bienestar Social, que ha atendido en lo que va de verano a más de 150.000 pacientes en atención urgente o primaria.

La principal fuente por la que residentes y turistas acudieron en julio y agosto a las Urgencias médicas tuvieron como principal causa dolencias digestivas, principalmente gastroenteritis vinculadas a grandes ingestas de comida o por el consumo de alcohol, superando con creces aquellas patologías que tienen un origen vírico.

Pero no sólo en el periodo de estío se baja la guardia en el cuidado de la línea y parece haber licencia para comer sin mesura. En el intento por aprovechar al máximo la jornada de playa, se suelen olvidar principios fundamentales como la aplicación de cremas protectoras solares, siempre treinta minutos antes de exponer la piel a los rayos solares. Los largos periodos bajo el astro rey pasan factura castigando la dermis y provocando quemaduras o reacciones alérgicas.

Este ha sido otro de los motivos que ha llevado a la ciudadanía a precisar de atención médica. El manto protector del cuerpo humano también se ha visto este año especialmente atacado por la picadura de insectos y arañas. Por el contrario, las picaduras de medusas y pez araña suelen ser atendidas ipso facto por los equipos de Protección Civil, evitando, gracias a su trabajo, que los pacientes tengan que acudir al consultorio más cercano.

Los traumatismos de carácter leve también se incrementan en las fechas de estío en las que se practica un mayor número de deportes de riesgo o se realizan saltos imposibles en las piscinas, embarcaciones o en la playa. En este caso, los jóvenes son quienes más recurren a las Urgencias por caídas, esguinces o golpes.

En esta época también son frecuentes otro tipo de infecciones leves de orina u otitis, generalmente relacionadas con los baños en el mar y la piscina. Los más pequeños suelen ser en estos casos los más afectados al ser quienes más prolongan su estado dentro del agua.

En el último lugar se encuentran procesos de infección febril leve, que suelen tener un origen vírico sin un diagnóstico claro.

Ante este escenario, los médicos aconsejan disfrutar de lo que queda de verano, sin someter el cuerpo al castigo de ingestas desmesuradas de alimentos, de tomar alcohol de forma responsable y moderada, sobre todo de las bebidas espirituosas que tienen una alta graduación, amén de cuidar los saltos a la piscina y desde las rocas. Sin embargo, insisten en que lo principal es no bajar la guardia en ningún momento a la hora de tomar el sol, sobre todo en la provincia onubense donde la intensidad de los rayos UVA y UVB obligan a proteger la piel, tanto si se acude a la playa como si se practica una actividad física al aire libre en superficies sin zonas de sombra. Para ello se debe tener en cuenta el tono y tipo de piel para elegir el protector solar más idoneo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) habla de que cada año se producen 123.000 casos de cáncer de piel al año, que en la mayor parte de ellos podría evitarse. En efecto, aunque el sol mejora la producción de vitamina D en el organismo y ayuda a tener mayor vitalidad y mejor ánimo, también tiene una serie de contraindicaciones que es mejor no pasar por alto.

Por lo demás, desde la Zona Básica de Salud (ZBS) de Isla Cristina se informó de que en los dispositivos de verano, en torno al 50% de las consultas se producen para mantener el seguimiento y renovación de las recetas de tratamientos ya prescritos por los médicos de familia, algo lógico teniendo en consideración que la población flotante de los municipios costeros tienen fijada su residencia habitual en otros municipios, provincias e incluso autonomías.

En cualquier caso, los profesionales de estos centros prestan una especial atención al seguimiento de los pacientes crónicos con controles habituales de patologías como la diabetes y la hipertensión. Esta atención descansa en las consultas de enfermería, donde se administran los medicamentos inyectables y se realizan curas de las heridas de origen quirúrgico o traumático.

Carlos López.

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