Isla Cristina y Punta Umbría retrasan la pesca de la sardina hasta el verano

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Los bajos precios de la sardina y la falta de respuesta del Gobierno central a la petición de aumento de la cuota realizada por el sector del cerco está motivando que los pescadores opten en estos momentos por la captura del boquerón.

Punta Umbría e Isla Cristina, los dos puertos con barcos del cerco de la provincia de Huelva, acogen a diario descargas de boquerón y escasamente de sardina, a pesar de que la veda para ambas especies ha finalizado y puede capturarse las dos.

La acción obedece, en primer lugar, a que los pescadores están reservando la cuota de sardina establecida para este año para los meses de verano a fin de prolongar las captura el mayor tiempo posible. Los cerqueros consideran que el cupo determinado para el Golfo de Cádiz es insuficiente y están a la espera de recibir una respuesta a la petición de ampliación de toneladas que han realizado.

En segundo lugar está el precio de la sardina, en la actualidad bastante bajo, de ahí que hayan optado por reservar la pesca de esta especie para más adelante, cuando adquiere un mayor valor en el mercado, ya que las capturas actuales se destinan a la industria conservera y la cotización en lonja es menor.

Por contra, según explica el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Punta Umbría, Manuel Fernández, el precio del boquerón es superior, como también lo es el cupo anual para esta especie, de ahí que su captura se pueda prolongar durante un periodo más largo.

Fernández detalla que en la localidad puntaumbrieña hay tres veces más barcos pescando boquerón que sardina, lo que permitirá tener un remanente de entre 70 y 80 toneladas de esta última especie en los meses de verano.

En similar situación se encuentra el puerto de Isla Cristina, según el patrón mayor de la cofradía, Mariano García, que apunta que “ahora el boquerón tiene una mayor rentabilidad”.

Los pescadores volvieron a faenar la sardina el pasado 1 de marzo, después de la parada biológica. El paro, que afectó a 39 barcos con base en los dos puertos onubenses, dejó tres meses de inactividad a los pescadores en los que no recibieron ninguna ayuda. La parada está contemplada dentro del plan de pesca para la regeneración y conservación del caladero entre la Administración central y el sector.

Un mes antes, el 1 de febrero, habían retomado la captura del boquerón. Finalmente, la Unión Europea fijó para este año la cifra de 2.700 toneladas de sardinas para todo el Golfo de Cádiz, cantidad que el sector considera “insuficiente”, ya que supone tan sólo el 22% del total que capturaba hace tres años.

El cerco del Golfo de Cádiz presentó en febrero ante el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente alegaciones a la propuesta hispanolusa sobre el cupo de captura de la sardina para 2016. La flota engloba a 86 barcos de los puertos de Sanlúcar de Barrameda y Barbate, en Cádiz, y los onubenses de Isla Cristina y Punta Umbría.Los cuatro puertos afectados presentaron cada uno sus alegaciones pero con un contenido común ya que todos coincidieron en que es “raquítico”.

El acuerdo limita la cantidad de sardina a 12.000 toneladas para España y Portugal, frente a las 14.500 de 2015, es decir alrededor de un 30% menos respecto al año anterior. Del total de esta cantidad, un 54% corresponde a Portugal y el 44% restante para España.

Los pescadores demandan un aumento de la cuota actual hasta alcanzar la del año pasado y ayudas, al menos, para un mes de parada biológica. Hasta el momento no han obtenido ninguna respuesta a sus peticiones.

En cuanto al boquerón, el sector acordó autorregularse en lo que a la captura se refiere al objeto de asegurarse la conservación del recurso y su comercialización. Inicialmente se estableció un cupo máximo de 350 cajas de corcho blanco de boquerón por embarcación, una cifra que puede modificarse en función de las necesidades del mercado o del estado del recurso pesquero.

El objetivo principal de esta autorregulación es alargar lo más posible las 5.022 toneladas de cuota de boquerón con la que inició la temporada, un 10 % más que en 2015 y que, sin embargo, no responde aún a las necesidades del sector.

F: C. Sáez

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