El cierre del caladero de la chirla y la coquina enfrenta a los mariscadores con la Administración

marisqueoLa mayoría de las zonas del caladero de la chirla y la coquina están cerradas al marisqueo. La Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural ha prohibido “de un día para otro” mariscar estas dos especies de bivalvo, lo que ha provocado la protesta de los profesionales. El sector de la chirla denuncia que el cierre del caladero a la captura de la especie se debe a la “dejadez” de la Junta de Andalucía, ya que ha venido motivado por “no efectuarse las recogidas de muestras en el litoral”. Mientras, la Administración asegura que sí se han realizado y que la prohibición se debe a que los resultados obtenidos señalan que los ejemplares son inmaduros y por tanto no dan la talla para ser comercializados.

De las seis zonas de producción de la chirla cuatro están cerradas al marisqueo. Tres de ellas, las de Isla Cristina, Punta Umbría y Matalascañas por “imposible recogida”; y una, la Barra del Terrón, por la presencia de la toxina DSP. Otras dos están abiertas, Mazagón y Doñana, pero en ésta última se necesita un permiso especial para faenar.

La misma situación se da para la coquina, cuyos mariscadores de a pie también se han visto sorprendidos por el cierre, aunque desde hace tiempo vienen advirtiendo que esta situación iba a producirse debido a que se está esquilmando el caladero.

Los administradores de la lonja de Isla Cristina, Mariano García, y Francisco Martínez, informan de que el cierre a la chirla afecta a 78 embarcaciones de la provincia de Huelva, que son las que se dedican a la captura de la especie, localizadas, fundamentalmente, en este puerto y en el de Punta Umbría.

Éstos responsabilizan de la situación directamente a la Agencia de Gestión Agraria y Pesquera de Andalucía (Agapa) y han señalado que esta situación viene motivada “al no haberse efectuado las recogidas de muestras en el litoral, lo que provoca un cierre de las zonas de capturas por precaución, pero deja en tierra a 300 marineros, así como al sector específico que se dedica a la comercialización de este producto”.

La denuncia también ha llegado por parte de la Cofradía de Pescadores Santo Cristo del Mar de Punta Umbría que destaca que, en el caso concreto de este municipio, se trata de la pesquería que mayor impacto económico tiene en el sector pesquero de la localidad, con 45 barcos. “Esta realidad, sumada a la que ya de por sí atraviesa el sector”, ha llevado a esta cofradía y a los grupos políticos que conforman la Corporación Municipal del Ayuntamiento a solicitar de forma urgente una reunión con la consejera de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, María del Carmen Ortiz.

Tras una asamblea con los representantes pesqueros, la cofradía de pescadores y el Ayuntamiento han pedido este encuentro “para que se escuche a los pescadores y tras las continuas negativas por parte de la directora general de Pesca de una reunión que llevamos pidiendo desde el mes de enero”, según ha manifestado el patrón mayor de la Cofradía, Manuel Fernández Belmonte.

La Corporación municipal aprobó una moción institucional en el Pleno celebrado el 28 de septiembre en la que se solicitaba la creación de una comisión técnica entre la Consejería y las cofradías de pescadores de la provincia para abordar la situación de la pesquería de la chirla.

Con esta reunión se pretende “que se inicien las gestiones necesarias y que se tomen medidas y se propongan soluciones ante la delicada y extrema coyuntura en la que nos encontramos”, según el patrón mayor.

La Junta de Andalucía señaló ayer que se ha tomado la medida atendiendo a las exigencias de la UE, que determina el cierre cuando el recurso es inmaduro y no da la talla reglamentaria, y que se ha llegado a esta situación por “el incumplimiento sistemático de la normativa” en cuanto a capturas que rige en el caladero y a la presencia de los furtivos.

Por su parte, los mariscadores de a pie de la coquina han recibido la noticia del cierre de la práctica totalidad del caladero casi con indiferencia, ya que afirman que son muy pocos los que salen a diario a faenar porque no hay marisco y el poco que hay es inmaduro. Aseguran que su situación es tal, que la mayoría de ellos, alrededor del 80% de un total de 300, se han dado de baja de la Seguridad Social y han dejado de pagar el sello para ahorrarse este gasto, porque la captura de la coquina “no da para vivir”.

Sáez.

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